El “holocausto” del Corona de Aragón (I/II)

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«…hay alguien que dice que ha declarado la guerra a España; pero España, que tú y yo sepamos, no ha declarado la guerra a nadie; sin embargo, la sangre española se derrama desde hace tiempo y como España no está en guerra, resulta que sólo el otro bando ataca y mata mientras que el bando español sólo aporta víctimas(Carta del Comandante Enrique López-Sors Vergara a su compañero Julián Ezquerro Serrano, recién asesinado por ETA; ambos eran los mandos de la Compañía de Cadetes que iban a recibir los despachos de alféreces el día que ardió el hotel Corona de Aragón [i].)

En estos días en el que el Estado financia búsquedas, homenajes y monumentos a los “represaliados de la República”, y dado que recientemente se ha conocido que los familiares de los asesinados en el Corona de Aragón, el mejor hotel de Zaragoza entonces, no consiguen autorización para colocar una placa memorial en el 40º aniversario, costeada a sus expensas, creo oportuno recordar aquella tragedia y su contexto [ii].

Puesta en situación: de la Constitución de 1978 al verano de 1979

El 6 de diciembre de 1978  se aprobó la Constitución que consagraba el término `nacionalidades´, sin duda en la estela de la vieja consigna masónica resumida en la palabra GALEUSKA -Galicia/Vascongadas, Cataluña/Canarias- (Triple Alianza de 1923; lema de las “Fuerzas Galeuskas” del masónico Consejo Antifascista Ibérico de 1945; compromiso acordado en Munich en 1962 según Villar Arregui y González Seara; grito de Chiqui Benegas en la “Declaración Socialista de Guernica” el 10 de julio de 1977)  [iii]. Aquel año terminó oficialmente con 69 asesinatos de ETA.

El 3 de enero de 1979 se produjo el del General de División Constantino Ortín Gil, Gobernador Militar de Madrid, con las consiguientes  gravísimas convulsiones en el estamento militar y en la población en general. El 25 de mayo pereció de forma similar el Teniente General Gómez Hortigüela y el 10 de junio fue atacado el Centro de Instrucción de Reclutas nº 11 (Araca, Vitoria). En junio los estatutos vasco y catalán estaban empantanados, ya que UCD y Coalición Democrática gozaba de mayoría y bloqueaba las propuestas de los demás, y la noche del 3 al 4 de julio de 1979 ETA atentó en Madrid contra Gabriel Cisneros, diputado de UCD [iv].

También es importante tener en cuenta que el 18 de febrero de 1978 había ardido el “Pazo de Meirás” (La Coruña), y que unos 15 días después del hotel Corona de Aragón ardería el “Canto del Pico” (Madrid), propiedades ambas de la familia Franco [v].

El incendio (sic) del Corona de Aragón [vi]

El 12 de julio de 1979 iba a celebrarse la entrega de despachos de oficial a la XXXVI Promoción de la AGM y, por ese motivo, se alojaban en el hotel, entre otros, la viuda de Franco, su hija y su yerno, dos de sus nietos, y diversos mandos militares, entre ellos el General Vigón, quien perdió allí a su esposa, doña Concepción García Llorente; entre los nuevos alféreces se encontraba José Cristóbal Martínez-Bordiú Franco, quien recuerda así lo sucedido [vii]:

«…A los pocos meses del fallecimiento del abuelo, decidí dejar mis estudios de Arquitectura e ingresar en la Academia General Militar.

Tres años más tarde, el 19 de julio de 1979, con ocasión de mi entrega de despacho de oficial y estando parte de mi familia pernoctando en el Hotel Corona de Aragón, intentaron asesinarla como a norvietnamitas, haciendo deflagrar simultáneamente tres bombas incendiarias, inmediatamente sobre, bajo y junto a las habitaciones que ocupaban, librándose todos ellos de una muerte segura debido a que mi abuela quería asistir a Misa, a primera hora y antes del acto castrense, en la Basílica del Pilar, por lo que su servicio de seguridad y su chófer ya estaban listos junto al hotel cuando tuvo lugar el atentado y pudieron ver lo que ocurría y avisar a los bomberos inmediatamente. Aun así murieron como consecuencia del mismo 82 (sic) personas, más del triple que el atentado del Hipercor de Barcelona y solo superado por los atentados del 11-M. Muchos de ellos padres y familiares de mis compañeros de promoción.

En su día  supe lo que había pasado por dichos guardaespaldas, pero, como … la mayoría eran guardias civiles, me advirtieron que si tenían que firmar alguna declaración oficial lo harían al dictado de sus superiores, ya que todos tenían responsabilidades familiares y sus vidas dependían de su sueldo.

Sería de agradecer que si alguien tiene información de lo que allí realmente pasó nos lo hiciera saber, pro escrito, a ser posible, pues las fuerzas de seguridad del estado nunca lo investigaron, dado que dieron por buena la versión oficial, cocinada o precocinada y transmitida desde el primer momento, de que se debió a un incendio fortuito en la cocina de un churrería de la planta baja. En aquellos años la responsabilidad  de los seguro no cubría los atentados terroristas de ningún signo, por lo que los propietarios de inmueble (también) dieron por válida dicha versión.

Sólo treinta años más tarde, y tras el esfuerzo y tenacidad  de uno de mis compañeros, también familiar de víctima (Juan Ramón Vigón García), el Tribunal Supremo sentenció que se había tratado de un atentado, sin atreverse a señalar la autoría.

Creo que dicho atentado fue determinante para el posterior “intento de golpe de estado”, o “teatro político”, según se mire, del 23 de Febrero de 1981.

Ese mismo septiembre, y tras comunicarnos en la Academia a un reducido grupo de alumnos que era de manera forzosa, sin corresponderle y temiéndose lo peor, (que) había sido destinado a Bilbao, fue asesinado por ETA el mejor maestro que he tenido, el entonces Comandante D. Julián Ezquerro Serrano …».

Según declaraciones de  empleados del hotel el edificio se vio envuelto en una lengua de fuego en muy pocos minutos, de dos a cinco; muchos de los huéspedes murieron asfixiados en sus camas (eran las ocho de la mañana), inconscientes por la acción del calor y del humo; extinguir el incendio costó cinco horas.

A los alféreces que tenían familiares en el hotel, y que conocían por la radio-transistores el dramatismo del incendio, se les prohibió abandonar la formación, petición que habían formulado a sus mandos inmediatos, y que los cuales habían cursado. El citado Comandante Ezquerro fue destinado poco después con carácter forzoso a Vascongadas, saltándose a dos que le precedían en la lista, donde fue asesinado el 19 de septiembre por ETA, a la semana de incorporarse.

ETA y GRAPO reclamaron la autoría, aquí y en Francia, y hubo varias amenazas de bombas en Zaragoza durante el incendio. La víspera del atentado por la tarde hubo en Zaragoza una manifestación consentida, al menos, de extrema izquierda (y vascos) con `Goras´ a ETA, que llegaron a estar delante del hotel. El incendio nunca fue verdaderamente investigado (como en los casos del avión del Monte Oiz o los trenes del 11-M), por lo que el descontrol fue grande. La versión oficial fue que el fuego comenzó en la churrería de la cafetería `Formigal´ del hotel; las habitaciones 224/226/228 que ocupaba la familia Franco estaban encima de ella. Cuando se hizo el recuento entre clientes del hotel vivos y muertos, faltaban tres y, curiosamente, los tres tenían el DNI falsificado.

Aunque oficialmente `solo´ hubo 78 muertos y 113 heridos, al menos hubo 88 víctimas mortales y 101 heridos (entre ellos dos bomberos y Carmen Polo de Franco), según la cuidadosa investigación de uno de aquellos afectados, a quien agradecemos muy encarecidamente su valiente y magna labor, cuyos listados se adjuntan; la mayoría de las víctimas perecieron por asfixia, aunque otras fallecieron al arrojarse al vacío presas del pánico. En resumen, en el Anatómico Forense contabilizaron 84 cadáveres y en fechas posteriores fallecieron cuatro de los heridos. Un cadáver quedó sin identificar, fue enterrado con identidad falsa, nadie pagó su tumba, nunca fue reclamado y durante 21 años hubo dos sepulcros en Montjuïc con el mismo nombre: José Domingo Pujadas  [viii]. Hubo 11 extranjeros muertos (tres norteamericano, tres franceses, dos argentinos, dos alemanes y un mejicano) y 11 heridos (cinco mejicanos, dos canadienses, un argentino, un yanqui, y otros dos de nacionalidad desconocida). Perecieron Rodrigo Peñalosa Esteban-Infantes, Coronel de Artillería retirado, Alfonso Queipo de Llano y Acuña, Teniente Coronel de Caballería, José Jiménez Gil, Comandante de Intendencia, y Ángel Hernández Pérez,  Capitán de Infantería destinado en la Policía; también murieron  Ángel Cabello Iruela, Teniente de la Guardia Civil, y los familiares de militares y Guardias Civiles Genara García O’Neill, Francisca Diufaín de Alba, María Asunción Cabello Baeza y Asunción Baeza Escolano, entre otros. Todos los militares ascenderían al empleo inmediato con carácter honorífico, menos Jiménez Gil, cuyo caso está vergonzosamente aún pendiente de resolver en el Ministerio de Defensa.

El 21 de julio se acordó el estatuto vasco y el 18 de diciembre de 1979 el Congreso de los Diputados dio su visto bueno a los Estatutos del País Vasco y Cataluña. El día 29 Blas Piñar fue el único que votó en contra del estatuto catalán y solo hubo 13 abstenciones.

El Poder y la Justicia

Especialmente vergonzosa fue la actuación del General Gutiérrez Mellado con relación a la tragedia. El General Armada escribió [ix] que  durante el `incendio´ del Corona de Aragón fue comisionado por Gutiérrez Mellado (G. M.) para tranquilizar a las autoridades militares y las víctimas, pues, entre otras cosas, era amigo y compañero de promoción de Artillería del General Vigón, cuya mujer pereció,  y del Coronel Peñalosa; concretamente relata que cuando “La Administración Central” (sic; estaba a las órdenes de Gabeiras, recién nombrado JEME al saltarse “El Guti” la propuesta del Consejo Superior del Ejército) le envió en representación, actuó de `enlace´ con el Capitán General (Antonio Elícegui Prieto), y escribe: «…la impresión en Zaragoza era de Sabotaje…no le correspondía opinar sobre ello y no opinó… pero la impresión que le acompaña es que aquello fue un bárbaro atentado». Armada también se entrevistó con Laína (el Gobernador Civil); años después, en el Heraldo de Aragón  dijo que le contaron (¿Laína?) que habían sido vistos unos individuos como limpiando alfombras y las escaleras el día antes (¿impregnando con napalm?); Laína y él coincidirían también el 23-F. Alfonso Zapater testimonió que el Gobernador Civil prohibió a los periodistas hablar de la posibilidad de un atentado y culpando a churrería, aunque los testigos vieron tres focos muy separados (alguien grabó una película, que no se incorporó a la investigación, que lo demuestra) [x]. Tiempo después el encargado de la churrera, Juan José Inojosa, manifestó que aquel día se durmió y no fue a trabajar, pero que la noche anterior había dejado el aparato limpiándose “en sosa”, por lo que creía que el incendio fue provocado [xi]. De Laína se volvería a hablar, mal, con relación a los crímenes de Alcácer en 1992.

Como dijo Ismael Medina [xii], «el Gobierno Suárez, bajo la dirección del Vicepresidente Gutiérrez Mellado, realizó un esfuerzo desmesurado para ocultar que ETA había cometido el atentado  G.M. se aplicó con ahínco en tres direcciones, sobre todo: bloquear la comunicación con el exterior a los cadetes y a los familiares presentes, para que no conocieran la existencia del atentado hasta después de concluida la ceremonia de entrega de despachos; falsear la existencia del atentado atribuyéndolo a un incendio procedente de la churrera de la cafetería ubicada en el semisótano; y silenciar a toda costa la autoría de ETA, tarea esta última a la que se aplicó el gobernador civil, al que luego se premiaría con la Subsecretaría de Interior … Laína consiguió que no se publicara la llamada de ETA a la prensa zaragozana atribuyéndose la autoría, y el Gobierno de que trascendiera en España la reivindicación hecha posteriormente por ETA a Radio Bayona».

El General de Ingenieros Antonio Álvarez de Miranda era comandante profesor de la Academia cuando tuvo lugar el aterrador suceso y testimonió que, a primera hora de la mañana, cuando el hotel ardía por los cuatro costados, llamó desde Madrid Gutiérrez Mellado al general director de la Academia General Militar (Felipe Palacios Costero), conminándole para que, entre otros `detalles´ no permitiera que se propagara el rumor de que el incendio era un atentado obra de la ETA; es evidente que en aquellos momentos no podía saberse si  lo era o no, pero el hecho es que de acuerdo con las órdenes recibidas se tocó “batallón y llamada” y los alumnos entraron en formación para el acto castrense,  mientras muchas de sus familias estaban muriendo achicharradas a poca distancia de allí.  El Coronel Lorenzo Fernández-Navarro de los Paños y Álvarez de Miranda, familiar del anterior, en su magnífico trabajo del que sale la información anterior, concluye que: «Si ante aquella salvajada terrorista, con su enorme cantidad de muertos y heridos, todos familias … y una gran parte de ellas familias militares, hubiera trascendido que era un atentado de ETA, el 23 de febrero de 1981 posiblemente hubiera tenido lugar un año y pico antes…. y previsiblemente con otro resultado … La negación a ultranza desde el primer momento, de la posible autoría de ETA, y la posterior explicación oficial u oficiosa de que el incendio fue fortuito y “originado en la churrería” fue siempre una razón de estado para que el luctuoso hecho no influyera negativamente en el proceso político en el que, curiosamente, si estaba interviniendo de lleno el terrorismo como instrumento de presión política» [xiii].

Desde el primer momento se pensó en atentado, dadas las múltiples indicios y circunstancias, pero, a pesar de ello, en 1980 la Audiencia Nacional dictó un auto afirmando que no se había acreditado el carácter terrorista y la Audiencia de Zaragoza sobreseyó la causa en 1982. No obstante, en 1989 el Tribunal Supremo concluyó que «hubo intencionalidad» en el incendio, señalando que «no guarda relación la escasa entidad del incendio producido en la freiduría del hotel …  con las catastróficas consecuencias que se originaron», absolviendo al hotel y a las aseguradoras del pago de indemnizaciones. Posteriormente el Consejo de Estado, en marzo de 2000, dispuso que las víctimas de aquel incendio debían recibir las ayudas previstas en la Ley 32/1999 de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, debido a que habían sufrido «hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y seguridad ciudadanas»; el Gobierno Aznar concedió a las víctimas una indemnización similar a las de las víctimas de terrorismo, pero sin reconocer explícitamente que fue un atentado de ETA.

El 10 de febrero del 2009 la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, teniendo en cuenta un informe pericial que señalaba que el incendio tuvo tres focos y «no pudo provocarse por una sola y aislada persona, ni de forma casual», dictó una sentencia  afirmando que la tragedia estuvo causada por tres personas adiestradas [xiv], y reconoció el derecho de la mujer del General Vigón a recibir la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo; curiosamente el perito que informó en el Supremo perdió posteriormente su trabajo en los bomberos de la Comunidad de Madrid gobernada por el PP.

El Boletín Oficial del Estado del 22 de febrero de 2011 publicó dos Reales Decretos, uno (R.D. 230/2011) por el que se concedía, «a título póstumo, la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a las personas … fallecidas a consecuencia de los hechos ocurridos el día 12 de julio de 1979 en el hotel “Corona de Aragón”», y otro (251/2011) concediendo la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional a don Francisco Laína García. Como resaltó Carlos Ruiz de Miguel, en el 30º aniversario del 23-F los lectores del BOE pudieron `disfrutar´ de aquella ¿mera coincidencia o ironía de la historia? [xv].

El de junio de 2013 el juez Fernando Andreu, del Juzgado nº 4 de la Audiencia Nacional, que había reabierto la causa en marzo del mismo año después de que  cinco víctimas  esgrimieran la sentencia del Tribunal Supremo de 2009, determinó que el incendio no fue un acto terrorista. Pero el 17 de septiembre de 2014 el Ministro del Interior concedió «la Insignia de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a D. Juan Ramón Vigón García, hijo de Dª María Concepción García Llorente, que falleció en el atetado terrorista ocurrido el día 12 de julio de 1979, en Zaragoza» [xvi].

Parte I de II

[i] El Alcázar. 21/09/1979. Síntesis del dolor del pueblo español (carta del Comandante López-Sors a su compañero Ezquerro); www.march.es/ceacs/biblioteca/proyectos/linz/PDatos.asp?Reg=r-40620
[ii] https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2019/02/19/la-placa-homenaje-las-victimas-del-incendio-del-corona-no-encuentra-donde-puedan-colocarla-1293413-300.html. TV Cuatro al día, 24-II-2019 (20H; Min. 29 a 32); https://www.mitele.es/programas-tv/cuatro-al-dia/5c72f75e8bd4e5ccb18b465e/player.
[iii] GALEUSCA como nueva alternativa transformadora; http://www.larreina.net/201509/galeusca-como-nueva-alternativa-transformadora.
Consejo Antifascista Ibérico: Franco contra los masones; Ediciones Martínez Roca, Madrid, 2007.
Benegas: Jesús Laínz: El Lapsus izquierdoso; http://www.libertaddigital.com/opinion/jesus-lainz/el-lupus-izquierdoso-75281/.
Arregui: http://www.senado.es/legis0/publicaciones/pdf/S_1978_040.PDF, Pag. 24 de este enlace, 1622 del diario.
[iv] Junio 1979, Estatutos: https://elpais.com/diario/1979/06/27/espana/299282407_850215.html.
Gabriel Cisneros: https://linz.march.es/documento.asp?reg=r-70648.
[v] Incendio del Pazo de Meirás: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1978/02/19/096.html.
Incendio del Canto del Pico: https://elpais.com/diario/1979/07/31/madrid/302268259_850215.html
Paul Preston: Palomas de Guerra, De Bolsillo, Barcelona, 2011; https://books.google.es/books?id=ZeezQEUyRFcC&pg=PT491&lpg=PT491&dq=%22Palomas+de+guerra%22,+%22canto+del+pico%22&source=bl&ots=hQj3jFA2Ha&sig=ACfU3U1OuZ_OIG3jStGFgCMri7Z72wqymg&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjMyaDvx97gAhVMRBoKHQevDIcQ6AEwAHoECAAQAQ#v=onepage&q=%22Palomas%20de%20guerra%22%2C%20%22canto%20del%20pico%22&f=false.
[vi] Un buen resumen: https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2018/07/12/incendio-hotel-corona-aragon-zaragoza-1979-documental-aniversario-cronologia-1256623-2261126.html
[vii] Boletín de la Fundación Francisco Franco nº 135, de 1 de julio de 2015.
[viii] Nadie conoce al muerto 78 del atentado terrorista en el Corona de Aragón; https://www.lavanguardia.com/sucesos/20151202/30530419575/nadie-conoce-muerto-atentado-terrorista-corona-aragon.html.
[ix] Alfonso Armada Comyn: Al Servicio de la Corona, Ed. Planeta, Barcelona 1983; Pag. 215 y 216.
[x] Edición especial del Heraldo de Aragón, lunes 12 de julio de 2004, páginas 2, 3 y 5. El periodista Ramón J. Campo lo ratificó casi 30 años después en declaraciones al programa “Cuarto Milenio” de la cadena  `Cuatro´ de TV; K. Pérez y L. Señarís: Habla La Dignidad, Hablan Las Víctimas, Pag. 97, A.D.D.H., 2012, (http://www.addh.org.es/1_Testimonio_victimas.pdf).
[xi] Me dormí y dejé la churrera con sosa. Fue un incendio provocado; https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2016/11/27/dormi-deje-churrera-con-sosa-fue-incendio-provocado-1144958-300.html
[xii] Ismael Medina: Del 20-D al 11-M, una Historia de Falacias y Encubrimientos; https://bitacorapi.blogia.com/2006/022701-del-20-d-al-11-m-una-historia-de-falacias-y-encubrimientos.php .
[xiii] Lorenzo Fernández Navarro de los Paños y Álvarez de Miranda: El terrorismo como instrumento de presión política; http://www.belt.es/expertos/HOME2_experto.asp?id=6427.
[xiv] tp://supremo.vlex.es/vid/-53890855: «Este incendio no pudo provocarse por una sola y aislada persona, ni de forma casual. Necesariamente han tenido que intervenir un mínimo de tres personas, debidamente concertados entre sí. Y ello es así dado que se produjeron tres igniciones prácticamente simultáneas junto al piano, junto al conducto de humos y junto a la salida de la churrera. Dicho grupo organizado hubo necesariamente de contar con conocimientos altamente especializados y con el material preciso que se ha mencionado en este dictamen (Napalm unido a Magnesio). Este grupo forzosamente tenía el adiestramiento para moverse entre las llamas, dónde situar las igniciones, y cómo entrar y salir del hotel, sin lesionarse ellos mismos».
[xv] 23 F, ETA y la ironía de la historia en el BOE; http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2011/02/23/23-f-eta-y-la-ironia-de-la-historia-en-e.
[xvi] Interior reconoce que el incendio del Corona fue un atentado terrorista, http://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza_provincia/zaragoza/2014/11/20/interior_reconoce_que_incendio_del_corona_fue_atentado_terrorista_323118_301.html.
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4 thoughts on “El “holocausto” del Corona de Aragón (I/II)”

  1. Magnífico artículo. Muchas gracias al autor.
    Qué vien orquestado han tenido todo las fuerzas del mal dirigiendo nuestra “modélica” Transición.

    1. Buenas noches a todos,
      Me llamo Gisela Sidera Roca, mi padre murió en este Atentado del Hotel Corona de Aragón. Sólo quiero agradecer de corazón a este Diario El Español que hable alto y claro sobre dicho atentado del cual por desgracia, no sólo somos Víctimas de Terrorismo, sino que somos Víctimas del abandono, la manipulación y la discriminación más absoluta k estamos sufriendo a día de hoy por una Ley que una vez más nos excluye y no nos reconoce los derechos como al resto de las víctimas de nuestro país.
      Eternamente agradecida, por ayudarme a recopilar más datos sobre este Atentado, donde no sólo pierdo a mi padre; pierdo una vida intentando hallar respuestas y me refugio en una lucha incesante por hacer Justicia, no sólo por nosotras sino por defender la memoria y el recuerdo de nuestros seres queridos que un 12 de julio de 1975, unos terroristas les dejaron sin voz para siempre.
      Muchas gracias.

      1. Estimada sra: lo primero, nuestras condolencias más siceras; segundo, pasamos su mensaje al autor que le contestará en breve; tercero: en esta web sólo intentamos aportar nuestro granito a la mejor de las causas que es la verdad. Saludos cordiales

  2. Gracias Gisela.
    Pero no tiene ningún mérito luchar por la verdad y por España, además de recordar a los que murieron por ella. Más debería haber hecho por todas.
    Y es una satisfacción enorme que haya sido de utilidad mi pobre trabajo. Pero el mérito en gran parte es de quien con su ejemplo de incansable e inteligente luchador me impulsa a hacerlo, otra víctima, mi amigo Juan Ramón Vigón.
    Dios y la Patria acogerá a todos sus buenos hijos.
    Suyo.
    J.Mª. Manrique

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